El gran cambio entre el colegio y universidad
- 25 may 2016
- 3 min de lectura

Durante la vida escolar es evidente que hay y existen las obligaciones, que aprender durante este periodo es de vital importancia para nuestra formación como personas íntegras. Además en la formación académica es necesario aprender nociones básicas en ciencias exactas, humanidades, ética y valores. Además hay un gran campo para el adquirir conocimiento numérico como es el caso de aprender matemáticas y estadística. Incluso hay instituciones en las que dan espacio a la enseñanza de un segundo idioma, también dan el espacio para la recreación y deporte. En contraste con la vida durante el colegio, una vez se inicia la vida universitaria es hora de profundizar y de enfatizar en las temáticas propias de la carrera que cada persona elige. El paso del colegio a la universidad puede significar diferentes consecuencias tanto positivas como negativas en los adolescentes o personas que realizan este cambio.
Puede que algunas personas asimilen de manera más rápida este cambio y otras tal vez tarden más en este proceso. Es notorio que cada persona es diferente, algunas tienen dones artísticos, otras tienen mayores capacidades para el razonamiento matemático y lógico a otras que se les facilita la comunicación. Una vez se toma la decisión de por cual carrera optar, algunos hacen una buena elección y otros no tanto, cuando se hace la elección indicada puede que la adaptación sea rápida porque el estudiante tiene la motivación y la pasión por estar realizando lo que realmente le agrada. Y en el caso contrario el estudiante se puede encontrar desmotivado sin ánimos de realizar estudios que no le agradan, por lo tanto la adaptación torna más lenta, la elección incorrecta puede estar sujeta a razones tales como falta de orientación profesional, presiones familiares o por la influencia de la posible remuneración o poder cambiar el estatus social al que se pertenece, entre otras razones.
El ritmo de la vida se torna más caótico en todos los aspectos una vez se inicia el aprendizaje universitario. Puede que suene algo jocoso pero al entrar a la universidad se disminuyen las probabilidades de dormir las ocho horas necesarias y de tener una dinámica vida social. Es el momento de estar entre libros, en desvelos y no propiamente voluntarios, entre tazas y tazas de café y con poco o mucho estrés acumulado, una vez comentaba un compañero “antes de la universidad yo tenía una vida” y es cierto algunas veces tenemos que priorizar de manera diferente y se torna evidente que los trabajos, talleres, quices y parciales será lo primero en nuestra mente. Pero de algo si podremos estar seguros y confiados de que todo este esfuerzo y dedicación en los diez semestres que pueden ser más como pueden ser menos serán gratos e inmensamente correspondidos.
El cambio entre la vida del colegio y la vida universitaria es ciertamente abrupto para las personas ya que implica un preparación física y mental, madurez y fortaleza para afrontar de la mejor manera posible los retos que día tras día surgen en este complicado pero interesante y misterioso ambiente. Factores como el ritmo de vida en general y la adaptación lenta o rápida a la vida universitaria pueden llevar al estudiante al éxito o al fracaso en su proceso formativo, gran parte para que ocurra lo uno o lo otro depende de nuestra propia motivación y de la elección tomada.


Comentarios